No volverá a suceder, lo tengo claro. Oí los truenos temprano, vi el horizonte enrarecido. Toda aquella parafernalia quiso amedrentarme cuando empezó a oscurecerse el cielo. No era simple oscuridad, un poco de lluvia cargada de electricidad, pero ya no soy tan crédulo como la última vez. Muchos años me costó aquella vez, mucho dolor, el verme sorprendido.
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