martes, 21 de julio de 2026

La revancha

 Esa noche casi no durmió, desde lo del diagnóstico sentía que dormir demasiado era casi regalar vida.

Era una mañana fría, de esas dónde los inviernos te corren el día un rato para estirar la noche todo lo posible. Se estiró un poco, se puso la ropa de entrenamiento, guardó las vendas en el bolsillo, tragó algo para disfrazar el desayuno con un trago de Coca Cola y salió. Trotó hasta la parada del bondi para empezar a calentar el cuerpo. Sería un día largo de entrenamiento. Apenas se sentó apoyó la sien en la ventanilla empañada pero apenas podía verse algo. Era una excusa para dormitar. Todo eran manchas corriendo detrás de la humedad del vidrio. Los palos de luz dejaban entrever la claridad de los focos que todavía iluminaban las calles vacías. Le dolía el hombro un poco. Estaba cargado el músculo. Mucho entrenamiento de guardia, alta... siempre alta, para que no lo sorprendan en la pelea. Alguna vez pensó en rechazarla. La gran revancha. Por qué sería gran? Apenas un recuerdo de juventud, cuando había rivalidad con el gran talento local. Él era "la promesa", no él, claro, sino el otro. El que se preparaba para el título internacional, para la gran pelea, y él, solo un contendiente, estadística para engordar el promedio. 

--Vamos tranquilos Rubén, no lo presiones -- le dijo su manager --es el chico dorado. La promesa.

Quizás debió escucharlo. No sé. Es que el chico dorado hablaba demasiado. En el ring se escucha poco, todo es quejidos, murmullos ajenas, espasmos de dolor y esfuerzo. Pero el chico dorado no se callaba, insultaba, desafiaba, prometía muerte, dolor..."matar o morir" "matar o morir" lo aguantó dos rounds, tres y después lo hizo enojar, a él, no al otro, que tenía un hueco gigante cuando lanzaba la derecha bajando la izquierda en el proceso. Avisaba el golpe y dejaba la puerta abierta para la contra..."matar o morir" matar o morir"

Claro que mató, él, no el otro, a través de esa puerta abierta en la defensa que lo regalaba cuando se venía...

"Matar o morir" "matar o morir " y los golpes que entraban caminando, a él no, al otro. Y la chance mundialista que quizás empezara a escaparse, no sé, no leía mucho los diarios en esa época, no supo si siguió peleando, si consiguió la pelea por el título, si había hecho historia. Que se yo, solo pegó y pegó, él, no el otro. Que recibió para el campeonato y salió semi desvanecido después del knock out técnico del quinto round. 

Esa ceja abierta fue casi para quirófano, había que coser y coser, a él no, al otro. Caras enojadas y el manager amenazando con hacernos mierda, al otro no, ese ya estaba casi destruido, a mí, a mí pero no importaba. Casi se murió, creo, mucho castigo. No me acuerdo, no leía mucho los diarios. 

Se bajó en la esquina del gimnasio. Osvaldo recién abría y tenía cara de perro, como siempre. Pero no de los que salen en Facebook y parecen tiernos, la de los perros flacos y rabiosos. Esa.

--Estamos listos campeón? hoy hay que trabajar esa guardia. --dijo y entró. Lo siguió y se fue al vestuario a ponerse las vendas. La guardia, siempre es la guardia. Alta, alta, como si de eso dependiera todo para la revancha, y quizás así fuera. Del otro lado seguía siendo el mismo lema, la misma promesa, solo que ahora era en venganza..."matar o morir" "matar o morir" repetía ese hombre que supo ser un muchacho ambicioso. 

Hoy era casi un boxeador retirado. Él? si, y también el otro.  Solo que él no tuvo una carrera buena. Lesiones y mala salud. Malos trabajos, malas elecciones, mala vida. Y cuando creía que no se subiría más a un ring llegaba el diagnóstico, la cara seria de un médico, después de otro médico y otro...fase cuatro...avanzado...terminal. Tratamientos interminables. Turnos de madrugada. Salas de espera. Algunas cosas eran gratis pero otras, no, y bastante caras. Así que cuando volvieron a preguntarle por un regreso, y por una revancha con el chico dorado que ahora era un tipo sin lustre, dejó de preguntar...para qué? y empezó a preguntar... cuánto hay? 

Los remedios son caros, el tratamiento es largo. La esperanza es poca... la plata también, y las palabras que flotaban en su cabeza como aquella vez se oyeron en el ring, una noche de velada, un viernes cualquiera...matar o morir...matar o morir...y él que ya no tiene tiempo de pensar en el miedo, porque amenaza más la vida, un ring es más simple, más sencillo, ahí sabés de dónde vienen los golpes. La vida es más jodida. Pega a veces a traición, en un consultorio con un tipo que no se venda las manos y te sacude de lo lindo. Y ese médico tan prolijo y frío te habla con palabras que nadie entiende pero asustan, y deja en el aire el knock out más espectacular...no dice matar y morir pero suena al final de una pelea y le parece que de esta no hay revancha.


martes, 7 de julio de 2026

La mano seca

 concept

hombre que llega hasta una casa humilde después de un largo viaje por el conurbano para pedir algo, es como una bruja, y le avisa que si quiere pedirle a esta entidad específica no acepta promesas, debe dar algo propio, algo húmedo, algo visceral, los dedos de su mano uno por uno