... --Porque había algo que me decía mi viejo y sabés que tenía razón... porque el me decía, escucha lo que me decía...que cuando pasan las cosas, las cosas de verdad tenés 5 minutos para decidir, no te tomés más porque la vas a cagar... ahí te acobardas entendés?... ahí...y empezas a dar vueltas y la cabeza se enrosca, empezas a transpirar y te fruncís...te fruncís. --se levantó y caminó para el lado de la puerta. Tenía una mano en la cintura y con la otra señalaba a la nada mientras elaboraba el argumento y armaba la idea en el aire como dibujando las palabras. El otro miraba mientras fumaba despacio, saboreando el tabaco en el paladar, era una mañana fría.
--Yo me enteré esa tarde, me llamaron al laburo, era mi primo. No dió muchas vueltas. derecho viejo, fue al hueso. Mi familia nunca la quiso y no se la iban a perder...no me olvido más...--por un instante paró de moverse como si la frase a continuación dependiera de un momento de quietud absoluta mientras usaba las dos manos para moverlas al compás de la frase que venía.
--Juan... la Gloria te está cagando... así, seco --dijo y pegó el puño derecho sobre la palma izquierda. Cómo si una verdad absoluta se hubiera manifestado. --Pum! bommmba y la cabeza se me voló a la mierda. --dijo haciendo que las manos se le separaran de los costados de la cabeza en onda expansiva --Me fui directo a buscarla. Había agarrado un cuchillo en el camino, no me preguntes dónde, porque ya estaba en la cintura de golpe. Y arranqué...la fui a buscar a la casa. Porque veníamos con problemas viste? ella se había vuelto al departamento pero estaba todo cerca, todo muy fresco, porque si tan pronto se había olvidado de mí es porque antes ya andaba pensando en otros entendes? ya estaba en otra...
El otro se había prendido un nuevo cigarro y solo miraba hacia la puerta, jugando con sus llaves. A veces perdía el hilo del relato pero dejaba que el otro se descargue. No había manera de pararlo tampoco.
--Ya había tomado mí desición entendes? no podía parar. Eran los putos 5 minutos de siempre. Porque aunque después dudes ya sabés que la bola no se puede frenar. El ímpetu... el ímpetu, no podes perderlo. Estás en movimiento y frenar es la muerte, apagarse, entregarse a la situación. Rendirse entendés? es rendirse.
El otro ni lo miraba, añoraba la calle, salir, respirar y poco más, quizás un poco de silencio.
--Y cuando llegué creo que ahí tomé dimensión. Entré con las llaves que nunca le devolví. Y me encontré de frente con ella. Estaba en el balcón. Miraba para adentro. Ví que tenía los ojos llorosos y sentí que ahí estaba la confirmación. Ya estaba todo, no hacía falta más. La cosa es que su mirada me paralizó. No saqué el cuchillo, no la quise asustar pero ahí estaba. Con la cara desencajada. Con la mirada fija, esperando algo, algo que rompa la tensión. Ella me miró pero no mal...bien, tranquila. Como cuando sabes todo lo que va a pasar, viste esa mirada de calma profunda? como viendo una película otra vez y adivinando lo que van a hacer los actores. Bueno...eso, me desarmó.
--Julia pará...que vas a hacer?
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