─¿Lo tenés? ─preguntó el más jóven con ansiedad.
El mayor no se inmutó. Estaba controlando la respiración y bajando el ritmo cardíaco. Acariciaba el gatillo con el dedo indice suavemente hasta que lo posó sobre el apéndice de metal. Con apenas una brisa lateral no había posibilidad de que los oliera o llegara a percibirlos. Igualmente estaban bien camuflados. Habían acechado el claro del bosque toda la mañana.
El macho. Un buen ejemplar, adulto y bastante vigoroso, se mantenía al borde de la vegetación. Había un pequeño arroyo corriendo que lo tentaba, seguro tenía sed porque no se movía de ahí. Finalmente la necesidad pudo más que el temor y se acercó. Varias veces levantó la cabeza observando hacia los árboles. Empezó a presionar el gatillo lentamente jugando con la resistencia del engranaje cuando vio una segunda forma que también se asomaba.
─Está con la hembra. ─susurró el tirador y el más jóven aprestó lentamente su rifle respondiendo a la invitación.
─Tiramos en orden. Voy primero─dijo el mayor, conciente de que necesitaban asegurar la pieza principal. Era la más valiosa. Pagarían un buen dinero por ella.
El resto fue volver al jugueteo previo con el gatillo hasta sentir que estaba neutro como para hacer el disparo. El cazador más jóven estaba en posición y ya empezaba a respirar distinto. No podía dilatar más el momento. Apuntó a la cabeza y disparó. Una segundo disparo sonó a su lado pero la hembra se giró asustada por la primer detonación y corrió hacia el bosque. Lo lógico hubiera sido ir por el cuerpo para inmovilizarla pero el más jóven pecó de ambicioso buscando un tiro limpio y perdió su chance. La vieron perderse por el follaje no sin antes echar una última mirada al macho que cayó inerte.
─Bueno, vamos a identificarlo. No pasa nada. Hay varios ejemplares por acá. Ya vas a tener tu chance. ─Consoló al más chico que tenía la decepción pintada en el rostro.
Bajaron del puesto de caza y se acercaron con los rifles preparados por si acaso pero el claro estaba limpio. Se pusieron guantes y mascarillas y giraron el cuerpo. El más joven sacó su celular y escaneó la muñeca del hombre. El tatuaje estaba intacto, perfectamente visible. El código QR se tradujo en la pantalla casi al instante.
Paciente 312954 / covid-19 positivo / asintomático.
─Es un tres doce...y tiene la familia cerca. ─dijo el menor con una sonrisa que le iluminaba el rostro.
─Te dije que ibas a tener tu chance hijo. ─Dijo el padre con una sonrisa y le palmeó el hombro, luego observó el cielo despejado y calculó. Había buenas horas de luz todavía. Era lógico intentarlo. La madriguera tenía que estar cerca.
─Vamos ─dijo confiado, tomando sus cosas, y se fueron siguiendo el rastro de la hembra.

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